«“Noche de paz”. Su historia»



María Esther Escóbar de Bäumer
FOCO, diciembre de 2015, páginas 14 y 15.

FOCO es una publicación trimestral para los socios de la Asociación de Profesores de Español en los Países Bajos / Vereniging Docenten Spaans in Nederland (VDSN).
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Nacimiento original de Arnsdorf (Austria), tal como era en la época en la que Joseph Mohr y Franz Xaver Gruber compusieron el villancico «Noche de paz» (1818). Imagen del museo Noche de paz.


«La nieve caía suavemente sobre las casas de piedra y madera de Oberndorf, cerca de Salzburgo. Adentro la gente decoraba con velas, frutas y nueces unos abetos recién cortados, preparándose para la noche más sagrada del año. Las campanas de la modesta iglesia de la aldea no tardarían en llamar a misa de gallo, y los fieles irían a celebrar con rezos y cantos el nacimiento de Jesucristo.

»Pero en la iglesia de San Nicolás no se respiraba alegría aquella tarde. Nos encontramos en el año de 1818, y el padre Joseph Mohr, de 26 años, acababa de descubrir que el órgano estaba seriamente dañado. Aunque presionara con fuerza los pedales, no sacaba más que un rasposo silbido del viejo instrumento. Mohr estaba desesperado; cuando llegaran a repararlo, la Navidad habría quedado muy atrás. Y el joven sacerdote no podía concebir una Navidad sin música.

»Aquella tarde, ante el problema que veía venir y sabiendo que los villancicos existentes en ese entonces no se podían acompañar con la guitarra, decidió componer uno buscando inspiración en una familia que había visitado hacía poco para bendecir a un recién nacido. Del recuerdo de la madre que sostenía en brazos a la criatura bien abrigada a causa del frío invernal, la imaginación de Mohr voló a otro humilde nacimiento, ocurrido hacía casi 2000 años.

»Comenzó a escribir, y el famoso estribillo apareció mágicamente: ‘Stille Nacht, heilige Nacht’. En seis estrofas de versos sencillos, como de poema infantil, el joven sacerdote relató el milagro de la Navidad, pero no le quedaba mucho tiempo cuando terminó, y aún faltaba crear una melodía para los versos. Mohr fue a buscar a su buen amigo Franz Xaver Gruber, un joven maestro de escuela cuya pasión por la música era ya conocida.

»Tres acordes básicos del repertorio musical fueron suficientes para entretejer una melodía sencilla y evocadora que luego llevara a su amigo. Casi no disponían de tiempo para ensayar, así que decidieron que Mohr tocaría la guitarra y cantaría la canción mientras que Gruber lo acompañaría con su voz de bajo.

»Así fue que aquella noche, antes de iniciar la misa de gallo, Mohr comenzó a rasguear la guitarra y se elevaron dos melodiosas voces. El coro se les unió cantando a cuatro voces el estribillo y los fieles escucharon emocionados tan puro y fresco villancico. La Nochebuena en la iglesia de San Nicolás resultó de lo más lucida.

»En la primavera siguiente el órgano quedó reparado y al poco tiempo Mohr fue transferido a otra parroquia. Durante algunos años nadie recordó aquella fabulosa composición que llenó de gloria la misa de gallo de 1818. Sin embargo, para fortuna del mundo, el órgano de San Nicolás se volvió a dañar en 1824 o 1825. La parroquia contrató al célebre constructor de órganos Carl Mauracher para que lo reconstruyera.

»El viejo organista necesitaba comprobar que el órgano estaba reparado y encontró el papel con los acordes de la canción de Mohr y Gruber. Posiblemente la dimensión universal de su sencillez lo cautivó y le pidió a Gruber que le hiciera una copia. Este aceptó encantado y fue así como comenzó la peregrinación de este villancico.

»Mauracher se llevó la obra y la difundió. La gente que la conoció quedó encantada tanto con la letra como con la melodía. Pronto varias compañías de cantantes tiroleses de estilo popular que recorrían Europa la añadieron a su repertorio.

»Entre esos cantantes estaban los Strasser, cuatro hermanos con voces angelicales que actuaban en las ferias comerciales. En 1831 o 1832 entonaron “Noche de Paz” en una feria de Leipzig. Al público le agradó muchísimo.

»Poco después, un editor de esa ciudad la publicó por primera vez, identificándola como “Tirolerlied” (Canción tirolesa). No mencionó ni a Joseph Mohr ni a Franz Gruber.

»La letra y la música se difundieron con gran rapidez. “Noche de Paz” no tardó en cruzar el Atlántico gracias a los Rainer, una familia de cantantes populares que se presentaba en diversos lugares de Estados Unidos. En todas partes el público empezó a creer que “Noche de Paz” era mucho más que una canción popular, y hubo quien la atribuyó a uno de los Haydn.

»Entre tanto, en sus respectivos pueblos [Arnsdorf y Oberndorf], Gruber y Mohr ignoraban la fama que su composición estaba alcanzando. En 1848 el padre Mohr murió sin un centavo en el bolsillo. Nunca supo que su villancico había llegado a los rincones más remotos del mundo.

»Gruber se enteró del éxito de la canción en 1854, cuando el concertino del rey Federico Guillermo IV de Prusia comenzó a indagar su origen. Gruber, entonces de 67 años, envió a Berlín una carta en la que explicaba cómo había nacido la canción.

»Al principio casi ningún estudioso creyó que dos personas tan humildes hubieran compuesto un villancico tan famoso. A la muerte del maestro de escuela, en 1863, todavía se dudaba de su autoría.

»Hoy ya no hay controversias acerca de quiénes compusieron la canción. En Austria se erigieron monumentos en honor de Mohr y Gruber, y el legado de estos hombres se ha convertido en parte esencial de la celebración de la Navidad en todo el mundo.

»“Noche de Paz” es el símbolo musical de la Navidad y hoy se canta en los cinco continentes y en muchas lenguas, desde el alemán hasta el japonés, desde el afrikán hasta el suahilí, desde el español hasta el ruso, siempre con expresión del mismo sentimiento de paz y alegría.

»A lo largo de los años se ha comprobado que este sencillo villancico tiene poder para inspirar paz celestial. ¡Y ahora solo queda cantar!».


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