«Nos queda mucho camino que recorrer para ser un gremio más sólido y competitivo, pero en encuentros con editores de otras comunidades podemos comprobar que en Aragón estamos haciendo muy bien las cosas»



Heraldo de Aragón (@heraldoes), entrevista de Antón Castro (@acastro59)


«Marina Heredia: “Los libros encierran todos los tesoros posibles”.

»El viernes 28 de mayo, con el pregón de Ángela Labordeta, se inauguró en la plaza del Pilar una nueva edición de la Feria del Libro de Zaragoza».



Marina Heredia, editora de Los Libros del Gato Negro (@librosgatonegro) y presidenta de la Comisión Permanente del Libro de Zaragoza (COPELI) (@flibrozaragoza) y de AEDITAR (Gremio de Editores de Aragón/Gremio d’Editors d’Aragón/Gremi d’Editors d’Aragó). Fotografía de José Miguel Marco.


«¿Qué ha sido lo peor de todos estos meses sin libros en la calle?

»Han sido unos meses tristes, de trabajo solitario y aislado. Sin ferias, sin presentaciones..., nos hemos perdido el contacto con los autores y los lectores. Algo que enriquece enormemente la labor de editar.


»¿Sirve para algo esta catástrofe sobrevenida, le da un tiempo muerto útil o no?

»A ratos... Bien en la confianza de que saldremos de esta, pero con mucha preocupación por los queremos y tenemos lejos y no hemos podido abrazar en mucho tiempo. Las catástrofes son catástrofes y mejor si no suceden, pero el tiempo que no hemos podido disfrutar de otra manera lo hemos empleado en aprender, leer, hacer libros...


»¿Cómo se vive una Feria de Libro, qué le gusta, qué le emociona?

»Las ferias del libro se viven intensamente, con todos los sentidos puestos en que todo salga bien. Me gusta el contacto con la gente, con los lectores curiosos, con los autores que defienden su obra. Me emocionan muchas cosas: la alegría de los niños que consiguen el libro que les gusta; los autores que se esmeran por hacer una bonita dedicatoria que haga de ese ejemplar de su obra un ejemplar único.


»¿Cuál es el grado de complicidad y camaradería entre los editores aragoneses?

»Yo diría que muy alto. Nos queda mucho camino que recorrer para ser un gremio más sólido y competitivo, pero en encuentros con editores de otras comunidades podemos comprobar que en Aragón estamos haciendo muy bien las cosas.


»En el Día del Libro, sufrió un desmayo. ¿Fue de la emoción? ¿Qué supuso ese reencuentro?

»Mi desmayo fue fruto de muchas circunstancias... digamos que la emoción fue la menos prosaica de todas. Fue un día muy especial, un reencuentro con la calle, con las personas, una fiesta. Sin abrazos, pero en los ojos se veían las sonrisas que las mascarillas ocultan.


»¿Cómo se puede convencer a esa gente indecisa o tímida que se acerque a los libros, compre o no compre? ¿Qué les diría?

»Mi hija mayor les dice “que no muerden...”. Bromas aparte, les digo que se den la oportunidad de descubrir mundos nuevos, de encontrar una manera distinta de contar las cosas, de disfrutar...


»¿Qué tienen los libros, qué tesoro puede haber o hay en ellos que también a usted le haya cambiado la vida?

»Los libros encierran todos los tesoros posibles. Solo se trata de dar con el tuyo, con el que necesitas en cada momento. A veces un libro te cuenta lo que sientes con claridad y te ayuda a salir de un atasco emocional o mental. Otras, te entretiene lo suficiente para olvidar por un rato tus problemas o te demuestra lo bella que puede ser la vida.


»¿Cómo se pasa del sindicalismo, tan activo, a la edición? ¿Desde cuándo quería ser editora?

»Yo necesitaba un cambio profundo en mi vida laboral y la edición fue para mí la oportunidad de plantearme un reto. Lo tenía todo por aprender y aún me queda mucho recorrido. Eso me motiva y hace que me ilusione mi trabajo.

»No sé desde cuándo, era algo latente, supongo, sabía desde hace años que me gustaría hacer algo relacionado con los libros... Pensé en montar una librería, Félix Romeo me lo planteaba a menudo, incluso llegó a enseñarme locales. Eran proyectos ambiciosos, divertidos y que ninguno de los dos podíamos acometer económicamente. La edición llegó a mí y supe que era lo que quería y lo que necesitaba.


»¿Qué satisfacciones le da su sello Los Libros del Gato Negro?

»Muchas. Incontables alegrías. La gratitud de los autores cuando les entregas su libro y les gusta el resultado. Las amistades y complicidades que se tejen con otros compañeros del mundo del libro. La llegada de un proyecto interesante, bonito. Los lectores que te escriben para darte la enhorabuena por haber editado un determinado libro...


»¿Y desvelos?

»Algunos... Los equilibrios económicos que cualquier pequeña, pequeñísima empresa en mi caso, debe hacer para seguir adelante. La frustración cuando se te escapa un libro que te gustaba porque no has podido responder a tiempo a su autor. El desconsuelo cuando un libro, por el motivo que sea, no sale como lo habías imaginado...


»Cuando una tiene un sello propio, ¿cómo ve los libros de los demás? ¿Con admiración, con envidia, valorando más el esfuerzo?

»Pues yo creo que me he vuelto más crítica, veo más los errores de edición que antes. Pero también más comprensiva, sé el esfuerzo que hay detrás de cada libro. Algunas ediciones despiertan mi admiración y otras mi envidia, claro que sí, pero lo que pasa por mi cabeza es “yo quiero hacerlo así de bien”. Me fijo e intento aprender.


»¿Cuál es el momento de la edición y de la creación en Aragón?

»Yo lo veo excelente. La pandemia ha supuesto un parón, pero ahí están los frutos de muchas gentes que trabajan en la cultura en Aragón en todos sus campos. Hay creatividad, talento, esfuerzo y cuando todo pase podremos disfrutarlo.


»Creo que su voto, o su opinión, ha sido determinante en la elección de Ángela Labordeta como pregonera. ¿Qué le emociona de ella?

»Mi opinión ha sido una más. Su elección fue por unanimidad. De Ángela me emocionan muchas cosas: su lealtad, su sinceridad, su honestidad, fue de las primeras personas a las que hablé de mi proyecto editorial y conté con su apoyo desde el principio. Como escritora: me fascina su estilo inconfundible. Su capacidad de empatía con sus personajes y cómo transmite los sentimientos, por duros que sean, ella los hace fáciles y comprensibles.


»Ha recorrido las tres capitales de provincia en las ferias del libro. ¿Dónde son más entusiastas, más cercanos, más curiosos, si puede decirse eso?

»No encuentro grandes diferencias entre las tres. En todas nos acogen con cariño.


»¿Cuáles han sido tres o cuatro libros de su vida?

»¿La vida en cuatro libros? Difícil. Pero vamos allá. Algunos libros a los que tengo un cariño especial. Primera memoria de Ana María Matute. En el cole me pasaba casi todos los recreos en la biblioteca, tanto es así que acabé convirtiéndome en una especie de ayudante de la bibliotecaria y me regaló este libro.

»Me hizo feliz Dafnis y Cloe de Longo. Una novela de amor, escrita en el siglo II. La tengo en una edición de Éxito de 1969, con una encuadernación en rojo y dorado que pertenecía a la pequeña, pero cuidada biblioteca de mi madre. La leí mil veces en la adolescencia.

»El tiempo de las mujeres de Ignacio Martínez de Pisón, porque contaba una historia, unos sentimientos de los que me sentí parte. La devoré en una noche larga en las que estrenaba gafas para leer..., la edad.

»Esos días raros de lluvia de María Pérez Heredia. La primera novela de mi hija pequeña. Conozco y quiero cada línea de esta novela.

»Y mil libros de poesía... Pongo solo uno: Acerca de las trampas de Julio Antonio Gómez, redondo, inabarcable...


»¿Cómo invitaría a la gente a estos diez días de Feria?

»Los animo a participar, a estar, a disfrutar de la creación literaria de Aragón, que es mucha, variada y muy buena. A pasear entre libros y encontrar ese que les va a plantear interrogantes nuevos y mundos desconocidos o que los va a hacer felices durante unas horas».


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